TLCs: no se puede competir siendo tontos: insumos importados caros con precios de venta bajos #paroagrario

Cuando se escuchan los reclamos de los agricultores en torno al alto precio de los fertilizantes e insumos mientras se enfrentan a bajos precios de sus productos en el mercado, que recuerdan los reclamos de otros sectores frente a los TLCs, no deja de preguntarse uno si estamos entendiendo la dimensión que adquiere la competitividad país frente a los TLCs. En general todo el mundo entiende que competitividad se refiere al país. Que la infraestructura, sobretodo, nos va a dar competitividad. No sólo no es así (ver Competitividad país: lo que sí debemos entender http://www.elmundoesnuestrameta.com/libro/?p=337…) sino que además de que nuestros productores deban ser competitivos por sí mismo, y que el país les debe brindar una adecuada plataforma para serlo, las condiciones de competencia deben ser lógicas y balanceadas.

El libre comercio presume que los extranjeros pueden vender aquí como nosotros allá, sin ninguna o con mínimas restricciones. ¿Pero qué pasa si allá hay subsidios a los productores? ¿Qué pasa si adicionalmente aquí es mucho más costoso que en países vecinos y competidores aquello que allá es subsidiado? ¿Qué pasa si los insumos tienen precios mucho más altos que en los países vecinos?

Pues ser competitivo en esas condiciones es muy difícil y no depende de que tan bueno es nuestro productor, ni de si el país tuvo la infraestructura necesaria, sino de las condiciones diferenciales en que se encuentran los productores aquí y allá. Si a nuestro agricultor le cuestan los insumos agrícolas mucho más que en el país competidor, pero los precios en nuestro mercado van a estar rasados por el precio de competencia con el que puede llegar el productor extranjero, que incluye los subsidios que le dan en su país, pues el resultado será simple de prever: nuestro agricultor fracasará. No se puede competir siendo tontos frente a esta lógica simple.

¿Cómo se arregla esta complejidad? En principio se supone que la negociar los TLCs se tuvieron en cuenta estas diferencias y se impusieron barreras arancelarias para compensar los subsidios en el país extranjero, pero esto no incluye el control de precios a insumos, cuando éstos presenten valores inusualmente altos. En los últimos días se han tenido que controlar los precios de los medicamentos que presentaban la mismas situación; hay también un debate sobre el alto precio al público del cemento si le compara con los países vecinos; y los agricultores se quejan de lo mismo con los insumos para el campo. ¿Qué pasa? ¿Los productores y distribuidores de medicamentos, cemento, fertilizantes y plaguicidas y quien sabe en cuántos otros más sectores están aprovechando que aún nuestro productores no tienen sino alcance local y no compran afuera? ¿Que es difícil importar (en medicamentos es imposible)? ¿O que no tienen ninguna protección real para los consumidores? Entre las razones que dan los acusados apuntan al costo alto del transporte. Sin embargo esto es relativo. En el caso de los medicamentos el mismo gobierno encontró el abuso de los productores y/o distribuidores y tuvo que tomar valerosas medidas para poner en cintura los precios. En cemento, la situación de oligopolio ha hecho que la Superintendencia de industria y comercio abra su quinta investigación detrás de un posible cartel. Pues procede hacer lo mismo para descubrir si en los insumos agrícolas estaría pasando lo mismo.

Cuando se trata de la competitividad país es necesario que aprendamos, que parte de la fórmula es hacer que las materias primas e insumos sean de primera calidad al menor costo posible. Pero que los consumidores deben ser protegidos celosamente de los posibles abusos de sus productores y/o distribuidores para que puedan traducir esto en su propia competitividad como productores. Y es una tarea que solo el gobierno puede hacer cuando los consumidores realmente no tienen quien los defienda, como puede ser el caso de los agricultores, fue el caso de la mayoría de los colombianos, con más impacto en la población más pobre, que debían comprar medicamentos al precio que les pusieran, y en últimas somos todos indefensos inconscientes al comprar vivienda y pagar por una infraestructura más costosa a cuenta del mayor precio del cemento, por seguir con los mismos ejemplos.

Con la misma acuciosidad que el gobierno emprendió la tarea titánica de firmar los TLCs ahora viene la tarea enorme de hacer que esos TLCs no arroyen a los productores nacionales, no preparados, no conscientes o no dotados de las herramientas para competir, y más titánica, hacer que podamos aprovecharlos realmente. Hay que controlar los precios de las materias primas y de los insumos cuando se presenten al menor desfase con sus precios en los países vecinos; con decisión y coraje.

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