Riesgos que no dan espera: Yopal y Tumaco (parte 3/3), Clamor por las acciones para prevenir el riesgo en Yopal y en Tumaco

Parte 3: Clamor por las acciones para prevenir el riesgo en Yopal y en Tumaco

En el artículo Riesgo: ¿percepción o análisis? (Fonseca, El mundo es nuestra meta, 2016) presenté la herramienta para análisis de Riesgos, en la forma de una matriz que relaciona sus dos componentes: Amenaza y Vulnerabilidad. La importancia real estas conceptualizaciones, que suelen tener una buena acogida académica, radica en su capacidad de servir como herramienta de análisis para la toma de decisiones y provocar tales decisiones.

A su vez, para analizar la Amenaza, se puede separar en dos componentes clave, la susceptibilidad a que se produzca un evento y los factores detonantes, que como la palabra indica, desatan el evento. Por su parte, la Vulnerabilidad también se puede separar en componentes como, la debilidad frente a la amenaza, y el grado de exposición. En un próximo artículo abordaré la tarea de mostrar las herramientas de análisis de la forma más sencilla posible, que permita una comprensión fácil de este tema tan complejo y tan importante para todo ser humano. La comprensión del riesgo por parte de la población es un principio indiscutible de la reducción de riesgo de desastres, incluido en todos los documentos del mundo al respecto.

En los casos de Yopal y Tumaco que he reseñado en la parte 2 de este artículo, al someter al análisis de riesgo, su clasificación resultaría en “Riesgo alto“, por cuanto la amenaza es alta y la vulnerabilidad también es alta. En Yopal la amenaza de una avalancha es alta, y la vulnerabilidad de todos los asentamientos en el curso que tendría la avalancha, es total. En Tumaco, la amenaza de sismo y tsunami debe considerarse alta, y la vulnerabilidad de las personas que viven en la isla San Andrés es evidente, no solo a un evento irresistible sino por las restricciones para hacer una evacuación efectiva.

En ambos casos, de hecho, pareciera haberse calificado el riesgo como “Riesgo manejable“, es decir, suponer que la probabilidad de ocurrencia de un evento debido a la amenaza es baja, ya que la vulnerabilidad es indiscutible. Querría decir que se ha supuesto que el impacto derivado del evento no es más grande que la preparación para enfrentar el posible evento, lo cual implica que la “manejabilidad” del riesgo en cada caso es confiar en que las alertas tempranas permitirán la evacuación completa y a salvo, de todas las personas y animales en riesgo de muerte, y que la reconstrucción es más económica que la reubicación anticipada. Con base en la información disponible, estas premisas no resultan ciertas ya que, o no hay, o son deficientes los planes de evacuación, y por otra parte, no se conocen los estudios comparativos de costo de reubicación frente a reconstrucción, ni planes para llevarlos a cabo.

Es posible que tengamos que aceptar, que, aunque se llevaran a cabo esos estudios comparativos de relocalización versus reconstrucción, las relocalizaciones resultaran imposibles de llevar a cabo, bien sea por la falta de recursos para atender simultáneamente todos los casos en el país, o por la negación de los propios habitantes a aceptarlas. Pero lo que no podría aceptarse, en ningún caso, es que no se tenga el sistema de alertas tempranas y los planes de evacuación, debidamente establecidos y probados para que la pérdida de vidas sea cero.

En estos dos casos, es fácil entender que la clasificación del riesgo es “alto”, por cuanto la vulnerabilidad es indiscutiblemente alta, y la amenaza también. ¿Por qué no se actúa con urgencia entonces?

Es posible que la población no esté enterada, y por supuesto, no tenga la urgencia de exigir que se implementen las acciones que en el futuro les van a salvar la vida. O es posible también, que, aun sabiendo, piensen que no va a pasar nada, que así ha sido siempre y seguirá siendo igual. Pero, y muy grave sería, es posible también que las autoridades locales no comprendan la gravedad del riesgo al que está expuesta la población bajo su responsabilidad; podría suceder que, aun sabiéndolo, se encuentren indecisos en si divulgarlo a la población y ser tildados de generadores de pánico. O puede ser, que no se entienda completamente la enorme responsabilidad que recae sobre los hombros de las autoridades locales, que incluso los pueda llevar a tomar decisiones que agraven los riesgos como otorgar licencias en zonas de alto riesgo o modificar el POT incluyéndolas, o a no emprender las acciones requeridas, por cuanto, como son preventivas, difícilmente dan réditos políticos. Todos estos casos posibles, hay que corregirlos rápidamente.

Por el reporte de las autoridades del orden nacional, están avanzando. Ya existen las normas de obligatorio cumplimiento como la Ley 1523 (Congreso de la República, 2012) y hay que hacerlas cumplir, para lo cual, los organismos de control tienen también que avanzar en su tarea correctora y ejemplificadora. Pero, aun así, los reportes de estos dos casos protuberantes, Yopal y Tumaco, muestran que no estamos logrando el resultado con la velocidad necesaria. Se necesita que el resultado sea positivo ya. Al menos estos dos riesgos no dan espera. Su gravedad hace que deba clamarse por las acciones que aseguren que el riesgo esté debidamente manejado, asegurando como mínimo las alertas tempranas, los procedimientos de aviso y de evacuación, todo probado y listo para cualquier día y para cualquier hora en que se presente un evento.

Quienes no pertenecemos al gobierno, recordando que sí somos parte del Estado, debemos empezar a colaborar con las acciones, desde nuestras posibilidades como sociedad civil. La siguiente es una lista de las sugerencias para emprender en forma coordinada con las autoridades competentes, desde los gremios y los centros de conocimiento (universidades, centros de investigación, incluso los colegios), como exponentes sobresalientes de la sociedad civil, tanto locales como nacional.

  1. Estudiando y adoptando el conocimiento mundial y nacional sobre gestión de riesgo de desastres, especialmente en prevención (la producción de documentos es profusa, de gran calidad y de libre acceso). (Naciones Unidas, 2015)(Banco Interamericano de Desarrollo, 2017) (Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres, 2015)
  2. Enterándonos y haciendo enterar a los pobladores de los riesgos que están corriendo.
  3. Exigiendo a las autoridades locales y nacionales que hagan sus acciones con la mayor diligencia. La presión política permanente, en el sentido correcto de la palabra, es muy importante.
  4. Participando con esfuerzos propios para acelerar el proceso a través de:
    1. Los gremios locales relacionados pueden ayudar a hacer el Diagnóstico de la situación (principalmente ingenieros, arquitectos, salud y asistencia), con asesoría y estudios específicos realizados con apoyo de los centros de conocimiento.
    2. Con el Diagnóstico realizado, pueden usar todos los medios posibles para divulgarlo e interesar y logar involucrar a las autoridades locales en mejorar la situación con un plan de acción.
    3. Como resultado del diagnóstico, pueden ayudar a hacer el Plan de acción preventivo (mitigación o disminución de consecuencias) cuyo objetivo es que no haya pérdida de vidas durante un evento, y participar con las autoridades locales y nacional en el compromiso de ejecutarlo, con hitos claramente identificables con fechas de cumplimiento. En el Plan de acción preventivo, deben estar, como mínimo, actividades de evaluación del riesgo, toma de decisiones, educación a la población, instalación de alertas tempranas y procedimientos de aviso, diseño y montaje de planes de evacuación, construcción de infraestructura necesaria que posibilite la evacuación, entrenamiento de planes de evacuación.
    4. Como parte de un buen Plan de trabajo, hacer seguimiento a la ejecución del Plan de acción preventivo, y manifestarse suficientemente si existen problemas y retrasos en su avance.
    5. Incluir en el Plan de acción preventivo, los recurrentes simulacros que mantengan entrenada a la población para actuar como se espera ante un evento.
    6. Plantear y ayudar a las evaluaciones sobre erradicación del riesgo, en los casos posibles, para provocar la toma de decisiones razonable que mejore la condición de riesgo de la población. Apoyar la realización de los planes de acción respectivos y hacer seguimiento a la ejecución.

 

¿Cuántos casos similares hay en Colombia? Ayúdenme a hacer este censo y darle visibilidad para que las autoridades respectivas tengan una presión permanente y para que la sociedad civil sepa que debe actuar, y actúe.

 

Pulse aquí para ir a la Parte 1: ¿Quién es el responsable ante un riesgo de desastre?

Pulse aquí para ir a la Parte 2: Riesgos que no dan espera: Yopal y Tumaco.

 

BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA

Banco Interamericano de Desarrollo. (19 de julio de 2017). Evaluando el Cambio Climático. Obtenido de Creación de resiliencia: http://www.iadb.org/es/oficina-de-evaluacion-y-supervision/cambio-climatico-y-la-gestion-de-riesgo-de-desastres,18289.html

Congreso de la República. (24 de abril de 2012). LEY 1523 DE 2012. Por la cual se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres. Bogotá, DC, Colombia: Diario Oficial No. 48.411 .

Fonseca, R. (20 de 01 de 2016). El mundo es nuestra meta. Obtenido de Riesgo: ¿Percepción o Análisis?: http://www.elmundoesnuestrameta.com/libro/riesgo-percepcion-o-analisis/

Fonseca, R. (12 de mayo de 2016). El mundo es nuestra meta. Obtenido de La responsabilidad profesional: http://www.elmundoesnuestrameta.com/libro/la-responsabilidad-profesional/

Naciones Unidas. (2015). Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030. Sendai, Japón: UN.

Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres. (2015). Plan Nacional De Gestión del Riesgo de Desastres. Obtenido de http://portal.gestiondelriesgo.gov.co/Documents/PNGRD-2015-2025-Version-Preliminar.pdf

 

 

Fotografía tomada de http://www.eluniversal.com.mx/articulo/mundo/2017/04/8/asciende-314-la-cifra-de-muertos-tras-avalancha-en-mocoa

Categories: Competitividad, Riesgo

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