Riesgos que no dan espera: Yopal y Tumaco (parte 2/3)

Parte 2: EL RIESGO DE DESASTRE EN YOPAL Y EN TUMACO

Durante el reciente foro nacional sobre prevención y atención de desastres citado por AEXUN en la Universidad Nacional, los funcionarios de las entidades públicas encargadas como la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Planeación Nacional (DNP), el Servicio Geológico Nacional (SGN) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), dieron parte positivo que están haciendo su tarea, y que los avances han sido sólidos con base en el marco normativo con la Ley 1523 de 2012 que creó el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. Pero no podemos olvidar que los recientes hechos de Mocoa, y de Salgar, para citar ejemplos, nos demuestran que, en la práctica, hemos mejorado en atención de desastres, pero no en prevención.

Las causas varias de esta situación tan preocupante, apuntan principalmente a la ausencia de las acciones preventivas requeridas por parte de las autoridades locales, que van desde la simple falta de aplicación correcta de la ley, hasta la amplificación de la vulnerabilidad por autorización de asentamientos en zonas francamente expuestas a riesgo altísimo, que pueden originarse en casos de corrupción. En todo caso, resulta imperdonable.

En el mismo foro se presentaron los casos de Yopal y Tumaco, que dejaron atónitos a los asistentes. El riesgo de un gran desastre, de una gran tragedia, en ambos casos es muy alto. Y aquí entran las reflexiones del citado artículo La responsabilidad profesional en torno a que “no es verdadero profesional quien no responde por las consecuencias de sus acciones u omisiones hechas dentro del ámbito de su profesión”, lo que nos obliga a todos los profesionales conocedores de estos temas, bien pertenezcamos a las autoridades competentes o no, a que entremos en acción. Todos somos el Estado, y por lo tanto tenemos la responsabilidad de mejorar la condición de riesgo de la población de estas ciudades. A continuación, mi reseña sobre los dos casos.

En Yopal, la comisión técnica de recursos hídricos de la Sociedad de Ingenieros de Casanare, en cabeza del ingeniero Víctor Camacho, hizo un resumen de la situación en su ponencia llamada “Consideraciones sobre potenciales eventos en la cuenca del rio Cravo Sur e incidencia respecto al área urbana de Yopal“, y alertó sobre la necesidad, “a la mayor brevedad, de adelantar obras de protección y estabilización de la margen derecha, del talud que define la terraza de Yopal, teniendo en cuanta el régimen y el alineamiento desarrollado por el río, en su tránsito frente al área urbana, para mitigar eventos del carácter hidrológico”, es decir, crecidas del río con transporte de menos del 20% de materiales. Y advirtió que, “a la fecha, existe un generalizado desconocimiento a nivel local con respecto del potencial de amenaza derivado de fenómenos tipo avenida torrencial (avalancha), por consiguiente, es indispensable adelantar estudios integrales detallados que permitan formular acciones de respuesta eficaces ante este tipo de eventos”. Como se sabe, el rio Cravo Sur baja por el flanco de la cordillera oriental con una pendiente fuerte, hasta que llega a los llanos orientales, precisamente en Yopal, en donde el régimen del río cambia completamente a uno de llanura. El río baja por un cañón de laderas con mucha pendiente e inestables, en las cuales se registran movimientos en masa (derrumbes); una temporada de fuertes lluvias y/o muy prolongadas, podría ser el detonante de una avalancha de grandes proporciones, similar a la que se presentó en Mocoa hace unos pocos meses. Es imprescindible atender a su clamor, y emprender acciones que mitiguen el riesgo en Yopal.

En el caso de Tumaco, el director de la sede de la Universidad Nacional en ese municipio, ingeniero Luis Enrique Gil Torres, describió la situación así: es una ciudad costera (sobre el océano Pacífico) con la mayor parte de la población, 100,000 habitantes de 200,000 del total del municipio viviendo en las islas de San Andrés de Tumaco y El Morro, pero principalmente en la primera, con una altísima densidad poblacional. Esta isla queda prácticamente toda sobre el nivel del mar; existen construcciones de todo tipo, desde edificios de cinco pisos hasta muchísimas viviendas lacustres. Como bien se sabe, Tumaco es de los municipios con mayor pobreza en el país y por supuesto, la inadecuada construcción de vivienda así lo refleja. La única vía de entrada y salida pasa por un solo puente, El Pindo, con 9 metros de ancho. Si se tiene en cuenta que Tumaco queda en una zona de alta actividad sísmica (el cinturón de fuego del Pacífico) y que la probabilidad de ocurrencia de tsunamis es también alta, y que incluso los dos eventos podrían ser simultáneos, y, además, para completar el cuadro de amenaza, una parte importante de su suelo es conformado por arenas susceptibles a licuefacción (licuación) en caso de sismo (el suelo pierde su capacidad portante). Ante este cuadro, resulta muy evidente que el riesgo de un desastre de mayores proporciones es altísimo. Ya la población olvidó el último evento de diciembre de 1979, y hasta donde comprendí, no hay plan de evacuación, menos de relocalización de la población, y se sabe que la última vez que hubo pánico, colapsó rápidamente la posibilidad de huida por la estrechez del puente. Se podría concluir, que no hay, o es muy escasa, la preparación para salvar la vida de sus habitantes en caso de presentarse un evento de desastre.

Estos dos dirigentes de la sociedad civil narraron la tragedia que tarde o temprano tendremos que asumir. Es necesario actuar ya.

 

Pulse aquí para ir a la Parte 1: ¿Quién es el responsable ante un riesgo de desastre?

Pulse aquí para ir a la Parte 3: Clamor por las acciones para prevenir el riesgo en Yopal y en Tumaco

 

Fotografía tomada de http://theconversation.com/swamped-with-saltwater-what-a-tsunami-does-to-rice-farmers-5754

 

Categories: Competitividad, Riesgo

1 Comentario

  • Mario Camilo Torres Suarez dice:

    Completamente de acuerdo con la conclusión del artículo, DEBEMOS ACTUAR YA, pero igualmente sucede con muchos municipios de este país, que se encuentran en condición de inminente peligro de desastre y ni qué decir de la Infraestructura vial primaria, secundaria y terciaria; en caso de un desastre en una determinada población, las vías se afectarían y probablemente las afectaciones sobre vidas humanas serían mayores que las que el propio desastre implique, como ocurrió en el reciente sismo de la costa pacífica ecuatoriana, en donde hubo deslizamientos, licuación de suelos propios de esta zona, fallas de puentes. múltiples edificaciones afectadas y colapsadas, pero muchísimas vías seriamente afectadas que impidió la evacuación oportuna y el traslado de heridos a los centros de salud. Urge la incorporación de la GRD en los proyectos de Infraestructura Vial y del transporte, es un imperativo, de lo contrario sería imperdonable, como lo dice el texto.

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