Reflexiones sobre los problemas contemporáneos de nuestra ingeniería

Síntesis en frases de la Conferencia en el XXXV Congreso Nacional de Ingeniería de la Sociedad Colombiana de Ingeniería.
Por Rafael Enrique Fonseca Zarate, miembro de la SCI y de su Comisión Técnica Permanente de Economía, Planeación y Asuntos Gubernamentales.

 

Las barreras de protección para la construcción segura, la prevención y control del Estado, y la ética del ingeniero, no están funcionando debidamente; en la última década hemos tenido eventos gravísimos que así lo indican: 1 edificio desplomado, 10+ edificios desalojados por errores de ingeniería; 7+ edificios demolidos, se piensa que unos 200 más tienen errores de ingeniería; la mas grave: la informalidad puede estar del orden del 50% a 60% de todo lo construido y el 95% de los edificios construidos sin licencia tiene problemas estructurales porque no han contado con la participación de diseñadores y revisores profesionales; 1 puente desplomado, puentes nuevos con errores y estamos esperando el inventario de puentes con problemas que seguramente nos dejará muy preocupados; y un evento enmudecedor en una gran hidroeléctrica.

Solo falta que un sismo nos muestre la severidad de la situación alcanzada.

Una sociedad que no puede preservar la vida con la probada tecnología disponible, es incompetente como sociedad.

Generalmente un fenómeno natural se vuelve un desastre ante la falta (ausencia) de ingeniería.

El Estado somos todos. Todos somos responsables de tener un buen Estado. La responsabilidad profesional implica que, ante el conocimiento de un riesgo de pérdida de vidas, el ingeniero mantenga la búsqueda incesante de soluciones hasta que se mitigue el riesgo, sin importar su rol en la sociedad, como funcionario, ejerciendo su profesión o como ciudadano.

Aunque la barrera de protección del Estado sea débil, los usuarios de viviendas y construcciones sí cuentan con la ética del ingeniero. Cuentan con que las construcciones sean bien hechas y con responsabilidad profesional.

Si el diagnóstico es que la causa es la falta de ética, tenemos dos grandes problemas para alcanzar la solución: uno, en un país con corrupción generalizada es difícil contar con ella en el corto plazo; dos, que es relativa a las personas y sus circunstancias: es acomodable.

Aunque para asegurar que la barrera de protección de la ética sea infranqueable nos tome varias generaciones, debemos siempre estar trabajando en ello y sin dilaciones.

Como el desconocimiento del avance científico, no puede justificar su no aplicación, el ingeniero tiene la obligación de mantenerse al día en todas las materias de su disciplina y aplicarlas a sus realizaciones.

Hay una tercera barrera de protección para la construcción segura: la lógica de negocios (paradójicamente).

Puede haber una razón para tomar riesgos enormes para justificar mayores utilidades: la costumbre del éxito puede llevar a la codicia, y ésta a la arrogancia, la negligencia y la autoconfianza.

Pero los empresarios quieren ser exitosos; no toman riesgos que no crean haber medido.

Todos los casos con problemas tienen un aspecto en común: Riesgo mal evaluado.

No saber analizar los riesgos es igual a no saber que existen: lleva a un estado de optimista ingenuo.

Igual que un médico, o incluso mucho más, con la seguridad de sus construcciones el ingeniero puede ser responsable de las vidas de muchos seres.

Un ingeniero no puede apostar con la vida de otros. Todas sus ejecuciones tienen que ser especialmente correctas.

Para analizar alternativas con riesgos disímiles se hace necesario un método que evalúe tanto costos como riesgos al mismo detalle y en el mismo momento del diseño de tales alternativas.

Los análisis de riesgo no pueden ser relativos entre alternativas en forma cualitativa; tienen que ser cuantitativos, en dinero.

No necesariamente una muy baja probabilidad de ocurrencia de un evento conlleva a un valor bajo de un riesgo; si el impacto del evento es enorme, el valor del riesgo podría ser alto también.

Siempre existirán presiones financieras sobre lo técnico. El equilibrio lo consigue la ética del ingeniero.

Los incentivos de nuestro sistema económico y social nos han legado tres problemas graves ya generalizados: el egoísmo, el cortoplacismo y la corrupción.

La falta de inteligencia colectiva no nos ha permitido construir un mundo mejor: la inequidad y la falta de erradicación de la pobreza son síntomas del fracaso que hemos tenido como colectividad.

Más allá de nuestros graves problemas locales ya no es optativo que la humanidad actúe con inteligencia colectiva. Para ello tenemos que pensar en lograr una ética global, donde la vida en la tierra y las nuevas generaciones tengan un lugar preponderante.

Necesitamos una ética práctica, que sea fácil de comprender y aplicar, donde los incentivos conduzcan a los resultados necesarios: la sostenibilidad, la integridad, la solidaridad y la compasión deben ser un buen negocio, no solo intangibles de una buena conciencia.

 

Bibliografía

En los siguientes artículos se encuentra mayor información de cada aspecto y en donde a su vez se encuentra mas bibliografía:

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