Los hombres de calidad

Hace 24 años, en Cementos Diamante, en Ibagué[1], teníamos el enorme reto de reanimar una compañía centenaria, que estaba postrada en viejas prácticas de administración, entre las cuales sobresalía la indiferencia por el ser humano, y casi que la convicción de que el trabajador era simplemente un aportante de músculos y no de cerebro.

Este reto era parte de una estrategia más grande, que impulsaría a una empresa con apetito de lanzarse a la competencia y crecer en el mercado, que la llevó a la postre, a pasar del 13% del mercado al 43%. Una historia de éxito sin precedentes, en un mercado donde los competidores eran (y son) poderosos, y en donde ganar un 1% de participación era extremadamente difícil.

La estrategia incluía rescatar a las personas y llevarlos al lugar que les correspondía. Para ello creamos el plan “Ultra”, con el cual abrazaríamos la filosofía de calidad en todos los rincones de la organización. La invitación de Ultra se centraba en la reflexión de los hombres de calidad, quiénes eran, y cómo podíamos llegar a serlos, partiendo de la pésima condición en aquel momento.

Y creamos, compartimos y rezamos conjuntamente con los trabajadores, obreros de fábrica y toda la estructura de manejo, bellas piezas de reflexión como la que a adelante se muestra. Representaba el despertar de personas que habían trabajado los últimos 20 años o más, sin que su intelecto fuera tenido en cuenta, y que su única expresión posible en este sentido eran los espacios de lucha que les brindaba un sindicato aguerrido, mal orientado y militante de verbo comunista.

Los hombres[2] de calidad era la declaración de ruptura frontal con las pésimas prácticas de la administración de la fábrica y las políticas arcaicas de la empresa, con las anacrónicas y politizadas consignas del sindicato, ninguna de las cuales dignificaba al hombre trabajador.

Esta era la reflexión:

Los hombres de calidad piensan, … generan ideas.

Los hombres de calidad aprecian su trabajo y les gusta hacerlo bien.

Los hombres de calidad confían y respetan a todos sus compañeros en la fábrica sin distinción alguna.

Los hombres de calidad son honrados y les gusta la claridad en todas sus acciones.

Los hombres de calidad son responsables y disciplinados siempre.

Los hombres de calidad les gusta el orden y la limpieza en todas partes.

Los hombres de calidad se esfuerzan en entender todo el proceso, y reconocen que lo que hacen aporta su grano de arena para la competitividad.

Los hombres de calidad saben que la capacitación permanente es la vía de la superación.

Los hombres de calidad trabajan en equipo para mejorar todos los días el proceso en que intervienen.

Los hombres de calidad siempre están buscando desarrollar mejores condiciones de vida, y mejores condiciones de trabajo.

Los hombres de calidad quieren a su compañía, y se esfuerzan por sacarla adelante.

Los hombres de calidad enfrentan con cariño el progreso de sus familias.

Los hombres de calidad son hombres de progreso.

Esta reflexión profunda para el momento, causó que los trabajadores, obreros, descubrieran un mundo diferente, y participaran activamente en los procesos de capacitación masiva que hicimos, y que algunos de ellos llegaran a ser verdaderos líderes. Descubrimos también que la gerencia media, no abrazó el mismo reto, y generó una enorme fricción innecesaria y desgastante, quizá porque partimos del error que solo los trabajadores debían hacer conciencia de los cambios enormes que introdujimos. También entendimos en aquel enorme esfuerzo, que para tener una empresa de calidad se necesita que los hombres de calidad no solo sean los trabajadores y obreros, sino todos sus directivos sin excepción, incluyendo de forma muy especial la alta gerencia, y que eso si era un reto aún más grande.

 

[1] A 200 kilómetros al sur-occidente de Bogotá, donde quedaba la mayor fábrica de la compañía, que fue origen de una nueva, enorme y de última tecnología. Cemex adquirió en 1996 a Cementos Diamante.

[2] Hombres es el genérico para indicar personas. Aunque en aquel momento el 99% de las personas en la fábrica si eran hombres, incluye a las mujeres que participaban. Esta reflexión se puede manejar como “La gente de calidad” para evitar interpretaciones de sesgo de género.

 

Imagen tomada de: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=467867

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