Higiene mental empresarial

El más importante reto que tiene un líder a cargo de un grupo de personas, es ser el constructor del trabajo en equipo, ya que es la expresión más eficiente del trabajo conjunto entre varias o muchas personas.

Los problemas que enfrenta el líder no solamente tienen que ver con las complejidades propias del tipo de proceso y trabajo que se hace en su área a cargo, sino de los muchos conflictos sin resolver y situaciones de tensión que encuentra entre su gente, no necesariamente declaradas ni explícitas.

La higiene mental empresarial, como podría denominarse esta tarea, consiste en remover lo que nadie piensa que se debe o puede remover, con la claridad de que solo así las personas pueden aprender a trabajar en forma conjunta sin fricciones que provienen de lo personal, para que puedan concentrarse en la meta sin distracciones.

Realizando la higiene mental empresarial se descubre cada tema o situación hasta ahora vedada, y se vuelve a poner sobre la mesa con los participantes implicados, y se resuelve. Se debe hacer el análisis compartido, bien sea una situación sin desmenuzar, un problema sin resolver o mal resuelto, una decisión que no se tomó o se tomó mal, o un plan que no se llevó a cabo o se llevó a cabo mal. Siempre habrán diferencias de opiniones, pero en la gran mayoría de veces, el conflicto está basado en que no todo el mundo tenía, o tiene, la misma información sobre el mismo tema; pero con las diferencias de opinión, o de percepción, o de criterio, hay que hacer mayor esfuerzo para lograr conciliar las voluntades en torno a metas superiores del equipo, y eso sólo lo puede hacer el líder a cargo.

Uno de esos esfuerzos que hay que hacer con especial cuidado, es remover los viejos resentimientos entre los participantes, los problemas sin resolver, situaciones interpersonales con conflicto cuyo análisis se ha evitado, y no se ha tenido la oportunidad de aclarar, incluyendo las malas situaciones que se han vuelto el marco de hecho para sobrevivir, los criterios encontrados y las heridas abiertas.

El líder deberá ser ese constructor que es capaz de atajar las peleas irreconciliables y convertirlas en momentos inspiradores de crecimiento de personas y del equipo, logrando el reconocimiento de los errores de cada parte, y rediseñando la forma en que se hubieran beneficiado el equipo y los participantes al unísono.

La higiene mental empresarial requiere gran empeño, valor y mucha claridad por parte del líder.  El líder debe recordar siempre que no se trata de generar cariño, sino que se trata de generar confianza, y que la confianza no se trata de confidencia, se trata de claridad.

 

Imagen tomada de:  http://www.pippengerhedberg.com/blog/did-you-agree-to-a-settlement

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