¿Es la capacitación una responsabilidad del departamento de recursos humanos?

En una gran parte de las empresas que he conocido, la respuesta es sí. Pero esto es un error. Y no un error pequeño.

La función de capacitar puede ser ejecutada por cualquiera, incluso fuera de la empresa si así fuera conveniente. Pero no la de saber por qué hay que elevar las competencias de los empleados y cuándo, que corresponden a decisiones estratégicas de quien está a cargo para mejorar el desempeño del proceso.

Un error frecuente que se observa es que Recursos Humanos termina siendo quien promueve, diseña y controla la capacitación de los empleados de la empresa, y claro, como un fin y no como un medio, porque desde ese punto de vista solamente se persigue obtener un mejor puntaje en las mediciones de su propia gestión.

Lo que debiera suceder, es que quien está a cargo del proceso, llámese gerente, director, jefe, supervisor o líder, sea quien promueva y diseñe la capacitación, como una herramienta para encontrar mayor productividad y obtener mejores resultados del proceso. El hecho de hacer capacitación o no, no es un resultado en sí mismo; el objetivo es la mejora de los resultados del proceso, como un mejor producto, menores costos, menores errores, mayor innovación, mejor aplicación de la tecnología, etc. Sólo entendiendo esto, se puede usar a Recursos Humanos como lo que debiera ser, un habilitador, que facilita y ayuda a quienes están a cargo de los procesos a capacitar a la gente en lo que se requiere para mejorar el proceso; una verdadera herramienta en la organización.

La utopía a lograr, que es aún mucho más interesante e impactante, se da cuando la capacitación es brindada por el mismo que está a cargo del proceso, o se ha previsto un sistema de capacitación dentro del proceso. Esto implica que los gerentes, directores, jefes o líderes, conozcan y sepan de primera mano, y ojalá con excelencia, todos los oficios que deben desempeñar sus coordinados o liderados dentro del proceso, lo cual, de por sí, sería el deber ser organizacional. Pero cada vez se confunde más esto, quizás por los movimientos más burocráticos y de política interna, y menos del ámbito técnico dentro de las empresas.

Algunas veces no es posible que quien esté a cargo del proceso no pueda ser el capacitador por la especialización que puede implicar, o por lo contrario, porque siendo la naturaleza del conocimiento tan poco especializada es más eficiente afuera. El punto clave es la responsabilidad, en cabeza de quien está a cargo de los resultados del proceso. La capacitación es una de sus herramientas para mejorar esos resultados. Y por supuesto, no puede ser delegada.

 

Foto tomada de: http://www.mintra.gob.pe/imagenes/noticias/4407.jpg

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