Competitividad país: lo que sí debemos entender

La palabra competitividad se ha usado principalmente para hablar de temas del Estado desde que el profesor Porter vino al país en su primera misión, y aunque aplica, no tiene una connotación suficiente, ni mucho menos. (artículo completo en Revista Anales de Ingeniería, edición 926, SCI, página 46, http://www.sci.org.co/Prensa/Revista-Anales-de-Ingenieria/Edicion-926-Conectividad-y-Competitividad.aspx)

La competitividad se refiere a la capacidad de ganar una competencia. En términos de negocios, es la capacidad de ganar en el mercado frente a otros oferentes de los mismos productos, los parecidos o los sustitutos, y el premio es la preferencia de compra de los clientes. Cuando se habla de competitividad país no debería hablarse de algo diferente a esto mismo en términos de negocios. Porque si la competitividad país se midieran por sus resultados, y no por sus posibles causas (Índice de competitividad mundial, del Foro Económico Mundial) que compara países con mejor posición relativa para competir, se contabilizarían la cantidad de productos hechos en un país que son capaces de competir y ganar en los diferentes mercados en el mundo.

Son los productos los que compiten. Y más profundo, desde hace 20 años, con el amplio desarrollo de la logística en el mundo empresarial, se reconoce que para que un producto compita, son las empresas involucradas en toda su cadena de suministro las que deben hacer que la cadena completa compita. Así que son las empresas las que compiten, haciendo equipo con otras, para que un producto compita. El país es una plataforma de competencia, pero no el que compite; la suma de las empresas que compiten con éxito en el mundo con sus productos, es el verdadero reflejo de la capacidad agregada de competitividad que proporciona esa plataforma que constituye un país.

Las empresas deben ser competitivas mediante una combinación adecuada de 5 componentes como son: la productividad (en los procesos, hacer cada vez más con menos), el conocimiento (para generar estrategias de competencia real), la logística (sincronizar y optimizar los procesos), la innovación (nuevos productos, nuevos procesos, nuevas herramientas para hacer los productos en los procesos) y el uso de la tecnología que genere competitividad. Mientras que el país debe generar una plataforma de competitividad que tiene 6 componentes como son: Recursos naturales existentes (acceso, control, seguridad), Mano de obra apta (educación, salud, bienestar), Infraestructura adecuada (energía, agua, vías, puertos, aeropuertos), Procedimientos lógicos (trámites, lucha contra la corrupción), Impuestos moderados (de renta, valor agregado, territoriales, aranceles), Estabilidad y protección de los negocios (seguridad física, seguridad jurídica, control de contrabando, etc.).

Lo más probable es que una empresa con la capacidad de competencia adecuada busque un país que tenga una conveniente plataforma de competencia que le permita aumentar su competitividad en el mundo. Y es ahí donde los países deben trabajar para mejorar la plataforma de competitividad para ayudar a las empresas que se instalan en su territorio para aumentar su competitividad. Pero ¿y qué pasa con las empresas originarias del país? Viniendo de esquemas protegidos como sustitución de importaciones vividas en un pasado no lejano, la capacidad de competencia de nuestras empresas seguramente no será la mejor para enfrentarse al mundo, tanto en los mercados en el exterior como en los del interior sujetos a la apertura comercial, y deberán hacer esfuerzos propios para mejorarla, sin esperar que el Estado les haga milagros. Todas las empresas en Colombia tienen esa tarea, y más si no la han emprendido aún, so pena de desaparecer en los próximos años.

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