Antes de hablar sobre competitividad, erradique la corrupción!

Muy bueno el artículo del profesor Parra, titulado La lucha contra la corrupción desde la Alta Dirección, publicada en Portafolio http://bit.ly/1kMRvRt. En el problema de la corrupción no se puede sino insistir e insistir acerca de hacernos conscientes y actuar de frente para erradicarla. Suelo arrancar las conferencias sobre competitividad empresarial, con una máxima superior: «Antes de hablar sobre competitividad, erradique la corrupción», porque su impacto es devastador.

De nada sirve que los empresarios se la pasen gimiendo ante el Gobierno para lograr esta u otra medida, excepción o gabela, si dentro de las empresas no se hacen los esfuerzos para buscar competitividad. Pero la primera, antes de todo, es erradicar la corrupción. En otro artículo dedicaré el tema a la corrupción estatal basado en las misma encuesta exploratoria y anónima que cita el profesor Parra.

Piense en todos los esfuerzos inmensos que hay que hacer para ganar un poquito de productividad en cualquier proceso ya «maduro» en su empresa (ejemplo con productividad que es parte de competitividad, pero no lo mismo). Qué desmoralizante para aquellas animosas y esforzadas personas que logran mejoras, que al mismo tiempo, cualquier pequeña acción malvada de un corrupto en otra área de la empresa pueda estar echando por la cañería años de esfuerzo en productividad, en un instante. Para qué tanto esfuerzo si en otro lado de la empresa no hay el suficiente cuidado para blindar la eficiencia agregada lograda. Los esfuerzos para lograr menores costos no se reflejan en el resultado, porque la corrupción aumenta los costos, y al final no hay mejora de competitividad. Con esa claridad hay que enfocar el problema. Es una verdadera destructora de competitividad y normalmente está bien oculta.

Del artículo del profesor Parra se derivan unas recomendaciones que me parece bueno listar, a la que le agrego algunas de carácter estructural, que pueden ayudarlo a que en su empresa se reduzca la corrupción, y ojalá, a que se erradique.

De la dirección:

  • Una empresa tenderá a ser corrupta en sus diversos niveles y procesos, si recibe el ejemplo cotidiano por parte de sus directivos y propietarios con acciones y hechos corruptos. Este es un problema raíz y hay que tomar una decisión radical al respecto, que sólo puede ser tomada por los propietarios.
  • Se requiere que haya directivos íntegros y valientes que no solo se resistan a claudicar en sus principios por las presiones del entorno, sino que logren cambiar a sus organizaciones desde adentro.
  • Con estas precondiciones superadas, es necesario entender que el problema es más de método, que de simple adoctrinamiento. El método «duro» debe hacer que en todos los procesos, al máximo posible, no haya vulnerabilidad alguna.

Estructuración de la empresa (método):

  • Revisar todos los procesos bajo la óptica de su vulnerabilidad ante posibles eventos corruptos, e introducir herramientas de control para evitarlos en el mismo proceso y en último caso, poderlos detectar muy rápido cuando ocurran.
  • Instalar herramientas de automatismo que permitan evitar intervenciones humanas que no se requieran y que erradiquen pasos en los cuales una persona pueda cometer algún evento corrupto.
  • Establecer y aplicar políticas, controles y capacitaciones para que la gente sepa cómo actuar ante casos de fraude.
  • Revisar los procesos de selección, capacitación, evaluación, remuneración, ascensos y asignación de objetivos y responsabilidades para evitar ‘amiguismos’ o un inadecuado manejo de relaciones sentimentales en el lugar de trabajo, especialmente entre directivos y subordinados.
  • Establecer y aplicar consistentemente políticas para sanciones disciplinarias, y despedir a los corruptos y transmitir el mensaje correcto hacia el resto del equipo de trabajo.

Del ambiente de negocios en el país:

  •  Involucrar a las universidades para que no se acomoden a replicar lo que sucede en la vida real dentro las empresas, sino que adoctrinen a las nuevas generaciones en el «deber ser» que muestre otros caminos, mejores pero viables, para resolver la corrupción.
  • Ese «deber ser», se debe basar en la explicación sobre por qué sin corrupción a cualquier colectividad le va mejor y consecuentemente, a cada miembro de esa colectividad le va mejor también en forma individual (no parece, pero es una explicación compleja que hay que desarrollar).
  • Este concepto, hay que extenderlo a la educación del país, para que se incluya en la formación de todos los colombianos desde niños.

En otros términos, la corrupción es una silenciosa agregadora de costos injustos y completamente evitables, que desmejora la posición de competencia de su empresa, e incluso puede llevarla a fracasar. No deje que su empresa sea presa de este mal enorme que nos aqueja.

Foto tomada de: http://www.altonivel.com.mx/25251-mexico-retrocede-en-lucha-vs.-corrupcion-cae-5-sitios.html

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